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Bitácora de un nadie

Bienvenido, soy Jolmash. Aquí podrá encontrar literatura poética tanto mia como de otros autores, entre otras cosas.

Nombre: Jolmash

lunes, septiembre 04, 2006

Se vende medio poeta

Hace tiempo que mis palabras no nacen,
que miro mis dedos y sólo apuntan hacia mi pecho,
que miro mi rostro y no me sostiene la mirada.

Hace tiempo que ahogo la única letra que imagino,
que amorata mis uñas y enrojece mi encia,
que resquebraja mis dientes y mastica mi carne.

Hace tiempo que pavimento de ripios las heridas,
en espera de aquel medio poeta en completa vigilia,
con un "se vende" tatuado en la sonrisa.

domingo, septiembre 03, 2006

Cuando me puse a pensar

Cuando me puse a pensar
La razón me dio a elegir
Entre ser quien soy, o ir
El ser ajeno a emprestar,

Mas me dije: si el copiar
Fuera ley, no nacería
Hombre alguno, pues haría
Lo que antes de él se ha hecho:
Y dije, llamando al pecho,
¡Sé quien eres, alma mía!—


José Martí

Canto negro

Joaquín Sabina usa, en su canción "Ya eyaculé", del disco "Dímelo en la calle", el siguiente poema de Nicolás Guillén...

¡Yambambó, yambambé!
Repica el congo solongo,
repica el negro bien negro;
congo solongo del Songo
baila yambó sobre un pie.

Mamatomba,
serembe cuserembá.

El negro canta y se ajuma,
el negro se ajuma y canta,
el negro canta y se va.
Acuememe serembó,

yambó,
aé.

Tamba, tamba, tamba, tamba,
tamba del negro que tumba;
tumba del negro, caramba,
caramba, que el negro tumba:
¡yamba, yambó, yambambé!






Ajedrez

Les dejo algo escrito por Jorge Luis Borges en 1960

I

En su grave rincón, los jugadores
rigen las lentas piezas. El tablero
los demora hasta el alba en su severo
ámbito en que se odian dos colores.

Adentro irradian mágicos rigores
las formas: torre homérica, ligero
caballo, armada reina, rey postrero,
oblicuo alfil y peones agresores.

Cuando los jugadores se hayan ido,
cuando el tiempo los haya consumido,
ciertamente no habrá cesado el rito.

En el Oriente se encendió esta guerra
cuyo anfiteatro es hoy toda la tierra.
Como el otro, este juego es infinito.

II

Tenue rey, sesgo alfil, encarnizada
reina, torre directa y peón ladino
sobre lo negro y blanco del camino
buscan y libran su batalla armada.

No saben que la mano señalada
del jugador gobierna su destino,
no saben que un rigor adamantino
sujeta su albedrío y su jornada.

También el jugador es prisionero
(la sentencia es de Omar) de otro tablero
de negras noches y blancos días.

Dios mueve al jugador, y éste, la pieza.
¿Qué Dios detrás de Dios la trama empieza
de polvo y tiempo y sueño y agonías?


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